Sí, ¡Nacional-Bolcheviques!

[Artículo de Miguel Ángel Álvarez aparecido en el número 5 de Tribuna de Europa, en 1996 ]

Los nacionalbolcheviques españoles hemos pronunciado siempre incluso de modo insistente nuestro máximo interés por las formas más radicales de la lucha nacional y la lucha social, y esto ha dado definitivamente su fruto. Los objetivos de esta tarea están claros: partíamos de nuestro más profundo sentimiento ideológico y también se trataba de la mejor y única estrategia posible dentro del panorama NR español. Cuando realmente se ha logrado concretar esta línea ideológica, a través de la cual hemos demostrado ser totalmente una fuerza opuesta a la derecha nacional y su patriotismo “burgués”, podemos llegar a tener la duda de que nuestro excesivo interés en recalcarlo nos haya podido llevar a caer en un la discusión entre cual de las dos luchas, la nacional o la social, debería ser la predominante en nuestro discurso.

Mi respuesta –y la hago patente bajo la particular opinión de alguien que se sintió atraído por los textos de iniciación al nacionalbolchevismo editados en España, especialmente por las definiciones que de esta tendencia se aportaban desde esta publicación, es la conexión y la unidad de ambas fuentes de nuestro ideario que no pueden separarse en ningún caso y bajo ninguna excusa, ya sea por planteamientos o estrategias determinadas en un momento dado o por posteriores inclinaciones políticas a nivel personal. ¿Por qué?, sencillamente sería caer en los errores de esa derecha nacional integrada en el neoliberalismo y en la partitocracia que tanto hemos criticado ya fuera por dejar inclinar la cabeza hacia un lado más nacional o ya fuera por el lado social.

Realmente en nuestra peculiaridad en este sentido está nuestra posibilidad de éxito. Hemos sabido ofrecer socialismo a quienes tenían ideas nacionales abundantes, aunque sin este matiz eran huecas. También incorporamos la idea de Europa como unidad geopolítica y culturalmente identitaria para quienes guiándose por una concepción meramente materialista, se aglutinan bajo la trinchera del comunismo. Discutir entonces sobre que debe remarcarse más es –bajo mi punto de vista- abandonar el camino disidente que se decidió llevar.

Algunos de nosotros nos podemos sentir ilusionados ante consignas lanzadas desde un púlpito de fondo rojo, seguramente a muchos nos ha ocurrido, pero en frío sabemos que este púlpito no llenaría lo que nuestra conciencia comunitaria requiere, una profunda idea nacional. Caracteres compatibles en tal sentido, por supuesto que los tenemos con grupos que se definirían como el ala revolucionaria de la izquierda, al igual que con los grupos que abanderan una cierta idea nacional desde posiciones derechoides que frustran cualquier iniciativa revolucionaria.

Conclusiones a extraer:

Estamos demostrando de una vez por todas ser la única alternativa nacional, revolucionaria y social que existe en España hoy, pese a quien pese, y todo gracias a la peculiaridad -que muchos han criticado sin entendernos- de autoproclamarnos nacionalbolcheviques.

Cualquier desviación hacia tendencias más nacionales o sociales será un “dejar aparte” radicalmente el NB y por lo tanto, nuestra salida es seguir como lo hemos hecho hasta ahora, trasportando el mensaje radical e íntegro anterior.

No estamos solos. Existe una coordinación entre todos los grupos de nuestra tendencia en toda Europa que van creciendo de forma lenta pero sin detenerse –no es triunfalismo, sino realidad existente y a la vista para el que observe detenidamente la situación.

Sabemos que las carencias que los grupos exclusivamente nacionales tienen, al igual que lo sabemos de los exclusivamente sociales…aprendamos pues de una vez por todas que ese camino a seguir encuentra no sólo una estrategia asumible, sino también una coherencia ideológica.

Para terminar, comentaré tan solo mi caso personal, que seguro se habrá repetido en ocasiones y se seguirá repitiendo conforme pase el tiempo: en principio te sientes confraternizado con lo que es el nacionalbolchevismo, pero no lo asumes, prefieres otra etiqueta, a mí no me gustaba…ahora no solo la respeto y estoy dispuesto a trabajar por ella, sino que quiero que se mantenga como tal, pues al fin y al cabo…¿Quién se atrevería a evidenciar su labor en España?

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