Jean Thiriart, teórico de la revolución europea

[Artículo de Christian Bouchet sobre Jean Thiriart]

Pocos son los franceses a los que el nombre de Jean Thiriart les evoque un recuerdo. Desde 1960 a 1969, a través de la organización europea transnacional «Jeune Europe» y el mensual «La Nation Européene» promovió la primera tentativa, inigualable, de creación de un Partido Nacionalista Europeo y Revolucionario y definió claramente en sus escritos lo que forma parte de corpus doctrinal de no pocos movimientos nacionalistas de Europa.


Nacido en el seno de una gran familia liberal de Lieja que tuvo grandes simpatías por la izquierda, Jean Thiriart militó primero en la “Jeune Garde Socialiste” y a la “Union Socialiste Anti-Fasciste” y durante la Segunda Guerra Mundial en la Fichte Bund (una liga seguidora del movimiento Nacional-Bolchevique del Hamburgo de los años 20) y en “Amis du Grand Reich Allemand”, una asociación que reagrupa en la Bélgica romana a antiguos elementos de la extrema-izquierda favorables a la colaboración europea, e incluso a la anexión al Reich.


Condenado a tres años de prsión después de la « Liberación », Thiriart no resuge políticamente hasta 1960 participando, durante la descolonización del Congo, en la fundación del “Comité d’action et de Défense des belgiens d’Afrique” que devino unas semanas más tarde en el «Mouvement d’Action Civique». En poco tiempo Jean Thiriart convierte este grupo poujadista en una estructura revolucionaria eficaz que –considerando que la toma del poder por la OAS en Francia sería un tremendo trampolín para la revolución europea- aportó un apoyo eficaz y sin fallo al Ejército Secreto.


Paralelamente, se organizó una reunión en Venecia en Marzo de 1962. Participando Thiriart por el MAC y Bélgica, el “Movimento Sociale Italiano” por Italia,el “Parti Socialiste de l’Empire” por Alemania y el “Mouvement de l’Union” de Oswald Mosley por Gran Bretaña. En una declaración común, estas organizaciones declararon querer fundar “Un Partido Nacional Europeo, enfocado en la idea de una Unidad Europea, que no acepta una satelización del Oeste por los EEUU y que no se rinde en la reunificación de los territorios del Este de Polonia a Bulgaria pasando por Hungría”. Pero el Partido Nacional Europeo tiene una corta existencia, los arcaicos y estrechos nacionalismos de Italianos y Alemanes hacen romper pronto sus visiones pro-europeas.


Esto, añadido al fin sin gloria de la OAS hizo reflexionar a Thiriart, que llegó a la conclusión de que la única solución estaba en la creación de un Partido Europeo Revolucionario en un frente común junto a los partidos y países opuestos al orden de Yalta.

Resultado de un trabajo iniciado a finales de 1961, el MAC se transforma en Joven Europa, organización europea que se implanta en Austria, Alemania, España, Francia, Gran Bretaña, Italia, Países Bajos, Portugal y Suiza. El nuevo movimiento está fuertemente estructurado, insiste en el entrenamiento ideológico en verdaderas escuelas de cuadros, intenta fundar una central Sindical embrionaria, el Sindicato Comunitario Europeo. Además Joven Europa pretende fundar las Brigadas Revolucionarias Europeas para empezar una lucha contra el ocupante norteamericano y busca un pulmón exterior. De ahí, los contactos con la China Comunista, Yugoslavia y Rumanía, así como Irak, Egipto y la Resistencia Palestina.


Si Jean Thiriart es reconocido como un revolucionario con el que contar – se entrevistó con Zou-En-Lai en 1966 y con Nasser en 1968 y tiene vetado el acceso a 5 países europeos- y si la aportación militar de sus militantes en el combate antisionista no es discutido –el primer europeo en caer arma en mano combatiendo el sionismo, Roger Coudroy, era miembro de Joven Europa- sus potenciales aliados se sintieron impedidos por reflejos ideológicos o asuntos diplomáticos que no les permitieron prestar a Joven Europa la asistencia material y financiera deseada. Además, después de la crisis de la descolonización, Europa se benefició de un decenio de prosperidad económica que hizo más dificil la supervivencia de un movimiento revolucionario. La prensa de la organización, primero « Joven Europa » y después « La Nación Europea » tuvo una cierta audiencia y unos colaboradores de alto nivel, entre los cuales se encontraban el escritor Pierre Gripari, el diputado de « Alpes-Maritimes » Francis Palmero, el embajador de Siria en Bruselas Selim El Yafi, el de Irak en París Nather El Omari y Tran Hoai Nam, jefe de la misión del Vietcong en Algiers así como personalidades como el líder negro Stockeley Carnichael, el coordinador del Secretariado Ejecutivo del FLN Cherif Belkacem, el Comandante If Larbi y Djambil Mendimred, ambos líderes del FLN Argelino o el predecesor de Arafat a la cabeza de la OLP, Ahmed Choukeiri aceptaron sin dificultad los ofrecimientos a entrevistas. Y el General Perón, exiliado en Madrid, declarará «Leo la nación europea con regularidad y comparto completamente sus ideas no sólo en lo referente a Europa sino a todo el mundo».


En 1969, decepcionado por el relativo fracaso de su movimiento y por el tímido apoyo internacional, Thiriart renuncia a su combate militante. A pesar de los esfuerzos de algunos de sus Ejecutivos, Joven Europa no sobrevivirá al abandono de principal Jefe. No obstante hay una reivindicación parecida a principios de los años 70, en los militantes de la Organización “Lucha del Pueblo” en Alemania, Austria, España, Francia, Italia y Suiza, en los años 80 en los equipos de la revista belga “Voluntad Europea” y en la francesa “El Partisano Europeo”, así como en la tendencia Tercerista Radical en el seno del movimiento NR francés “Troisième Voie”. Jean Thiriart saldrá del exilio político en 1991, para apoyar la creación del Frente Europeo de Liberación al cual vio como sucesor de Joven Europa. Él iba en la delegación del FEL que fue a Moscú a entrevistarse con los líderes de la oposición a Boris Yeltsin. Desafortunadamente Jean Thiriart sufrió un ataque al corazón poco después de volver a Bélgica. Dejó inacabados varios trabajos teóricos, en los que analizaba la evolución del combate anti-americano tras la desaparición de la URSS.


Inspirado por Maquiavelo y Pareto, Thiriart dijo que era un doctrinario de lo racional y rechazó las comunes clasificaciones de la política, le gustaba citar una frase de Ortega y Gasset “Ser de izquierdas o derechas es una de las infinitas maneras de las que dispone el hombre para ser imbécil, ambas son, de hecho, formas de hemiplejia moral”. El Nacionalismo que desarrolló era un acto de voluntad, el deseo común de una minoría de hacer algo. Estaba basado en consideraciones geopolíticas. Solo tienen, para él, “futuro las naciones de amplitud continental (EEUU, China, URSS), si quieres hacer grande e importante a Europa, tienes que unificarla a través de la constitución de un Partido revolucionario de tipo leninista que inicie inmediatamente la lucha por la liberación contra el ocupante Americano y sus colaboradores, los partidos del Sistema y las tropas coloniales de la OTAN. La Europa del Oeste, liberada y unificada podrá entonces entrar en negociaciones con la ex–URSS para construir el Imperio Europeo de Galway a Vladivostok capaz de resistir a la Nueva Cartago americana y el Bloque Chino y sus millones de habitantes”.


Opuesto a los modelos Federales y Confederales, así como a la «Europa de los 100 banderas», Thiriart que se definió como un «jacobino de la Gran Europa» quiso construir una Nación unitaria concebida en las bases de un Nacionalismo de integración de un extenso Imperio dando a todos sus habitantes la ciudadanía y la herencia legal y espiritual del Imperio Romano.


En el plano económico Thiriart rechaza “la economía del provecho” (capitalismo) y “la economía de la utopía” (comunismo) para abogar por “la economía del poder” que promueve el desarrollo del máximo potencial nacional. Por supuesto, en su mente la única dimensión viable a esta economía es Europa. Discípulo de Johann Gottlieb Fichte y de Friedrich List, Thiriart es partidario de “la autarquía de los grandes espacios”, así Europa saliendo del FMI y dotada de una moneda única, protegida por sólidas barreras aduaneras y velando Portu autosuficiencia podría escapar a las leyes de la economía global.


A pesar de datar de los años 60, los libros de Jean Thiriart son sorprendentemente actuales. Desde 1964 describió la desaparición del Partido ruso en Europa, más de 10 años antes del nacimiento del Eurocomunismo y aproximadamente 25 años antes de los trastornos de la Europa del Este. De la misma manera su descripción de los miles de « Quislings» americanos es todavía una realidad en Europa y ha sido mostrado recientemente en las posiciones de muchos de los políticos durante la Guerra del Golfo, los disturbios en la antigua Yugoslavia o en las últimas insurrecciones africanas. También avisó sobre la lectura del Yankee James Burnham , consejo que aún se puede seguir encontrando en el libro de éste último “Por la dominación mundial” frases como estas: “Debemos abandonar lo que queda de la doctrina de la igualdad de las Naciones. EEUU debe permanecer abiertamente como candidato a la dirección de la política mundial”.


Discutible en ciertas cosas (jacobinismo, demasiado racionalismo, etc…) no ignoramos que Thiriart permanece como uno de nuestros más grandes mentores de este Siglo. Nos corresponde a nosotros nutrir sus teorías, evaluarlas y saberlas aplicar para abordar las dificultades del año 2000
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