Discurso de Gustavo Morales en 1996

[Discurso de clausura de Gustavo Morales del II Congreso Ideológico Nacional de FE-JONS el 4 de agosto de 1996 en Zaragoza.]

Congreso

Una vez más, los falangistas hemos sido fieles a la cita con el pensamiento. Nos hemos afanado aquí dos días, exponiendo y debatiendo nuestras posturas para perfeccionar la alternativa más joven, atractiva y revolucionaria para el siglo XXI. La estamos construyendo nosotros mismos, con nuestro esfuerzo, con rigor y sin descalificaciones, pues mayorías y minorías tienen sitio y lugar dentro de Falange, siempre que no cedan ni un ápice al desleal y vil guerracivilismo interno. Los que nada hacen de cara al exterior se dedican a la rencilla interna. Porque es más, mucho más, cuanto nos une que cuanto nos separa, ¡ay de quienes intriguen y lleven la división interna a nuestras filas! ¡ay de cuantos extiendan la cizaña y se consideren iluminados para acabar con unos u otros! Este jefe nacional anuncia que es y será beligerante frente a ellos. No será dicho en los tres años que restan de mi mandato Dios que buena doctrina si tuviera buenos seguidores.


En todo caso, este encuentro ha sido posible grancias al trabajo silencioso e impagado de muchos que, hoy y ahora, quiero representar en nuestro secretario de Organización. Gracias, José Manuel Ares por tu esfuerzo sin algaradas.

Talante

Muchos han hablado de ética y de estilo, quiero hablaros yo de talante. Es cardinal que nuestro talante sea abierto, tenemos un mensaje que transmitir, una opción luminosa para la construcción de una España unida, sabia y generosa.
Ese mensaje se sustenta en las palabras, nuestro único instrumento, nos queda la palabra. Pero también hemos de saber escuchar, oír la voz de nuestros compatriotas, ir más allá, plus ultra, de los ruidos ensordecedores del tráfico, de ese hipnotizador universal que es la televisión. Escuchar la voz profunda de la tierra, de quienes la pisan atareados y comprometernos, como exigen los compromisos serios: de una vez por todas, con el destino de nuestra nación española. Hemos elegido una empresa difícil y la tarea a llevar a cabo es, consecuentemente, ardua. En este Congreso hemos recordado las consignas dadas a los jefes provinciales y locales para la construcción falangista. Eco de las palabras de Galán el pasado 29 de octubre: Falange es necesaria.

Partido revolucionario

Para acceder a la consecución del poder político, necesario para llevar a cabo nuestro paradigma azul, disponemos de tres vías complementarias:


1.- La participación electoral. La evaluación del arraigo obtenido por nuestra actividad. No es ningún secreto que NO somos el cuarto partido ni lo hemos sido nunca, desde la fundación. Pero algunas provinciales y locales han dado un ejemplod e vinculación social y han sacado un notable alto en las elecciones. En sus pueblos, les quieren y lo demuestran con sus votos.


2.- La movilización social. Incrementando constantemente el compromiso con nuestro entorno geográfico (municipal), en nuestro trabajo, con nuestra naturaleza… El dinamismo de cualquier organización política es mensurable por medio de la correspondencia directa con el público al que se dirige, es decir, por su permanente vinculación con los movimientos sociales. Desde esas coordenadas, la Falange del presente muestra un déficit notable. Nuestro compromiso con la Historia y el pueblo español carece de sentido sin la intervención directa y constante sobre los problemas globales y concretos de la nación. No podemos asumir las palabras del Narciso Perales, cuando afirmaba que somos de otro planeta. Además, si las distintas actuaciones sectoriales están desarticuladas de un proyecto global, el partido no puede trascender ni modificar una situación, a lo sumo, ir poniendo parches. Debemos dar prioridad al conocimiento de la situación social para poder seleccionar las formas de acción política que mejor puedan traducir nuestro pensamiento a la opinión pública.


3.- La propaganda. La extensión y fortalecimiento de una corriente de opinión azul en la sociedad española.


Todo esto pasa, indefectiblemente, por la construcción del partido en torno a los siguientes ejes que repetiré hasta la saciedad:


1. – Formación de cuadros. Rearme ideológico de los militantes. Las respuestas al día a día del devenir de España. Enseñar a pensar, pensar de raíz, radicalmente. No es este un canto al racionalismo pues a los pueblos los mueven los mitos, las creencias. Falange tiene hoy un compromiso con una nación escéptica, tenemos el compromiso de devolver a todos, especialmente a los jóvenes, la capacidad de ilusionarse. Hemos creado instrumentos para ello. Ahí está el IENS. Enseñar aprendiendo. Saber para vencer. La cultura nos hace libres, amplia el mundo al ensanchar sus horizontes. Los españoles tienen respuestas y es nuestra responsabilidad como militantes falangistas ofrecerlas, explicarlas.


2. – Creación de la comunidad militante. Comunicarnos entre nosotros, aprender de las experiencias de otros camaradas. Saber que somos una organización repartida por toda España y que utiliza los mismos métodos de trabajo. La disciplina es el amor del militante por la tarea a cumplir. Es la aceptación de un destino común, superior a los deseos de los individuos. ¿Cómo se puede criticar al separatismo cuando se están construyendo reinos de taifas dentro de la organización? ¿Qué legitimidad tienen los que aprovechan cualquier excusa, más inventadas que reales, para mantenerse como califas locales, ajenos a la voluntad y el trabajo de camaradas falangistas de toda España? Falange es una organización española y es a nivel español donde hacemos nuestros planteamientos globales. Magnífica Barcelona cuya presencia ha sido constante en consejos y congresos, cursos y seminarios.


3. – Coordinación y planificación de la actividad. No somos francotiradores solitarios, las rebeldías individuales no llevan a la victoria. Funcionamos como una organización vertebrada y unida. Debemos llegar a la precisión matemática de un reloj, señalar objetivos y las fases necesarias para su cumplimiento. Dejemos la improvisación para las sorpresas. Sabemos qué queremos y cómo conseguirlo. Hemos optado por el camino largo y difícil, el único con garantías de éxito. Asumimos nuestros errores de antaño, sin detenernos ni dejar lugar a la autocompasión. Nuestro estilo es hacer, nuestra ética es vivir conforme pensamos, la única forma de libertad. Las rebeldías individuales son gritos o lamentos, susurros que apenas molestan al sistema y que, incluso, llegan a justificarle dándole la apariencia de permitir libertad de expresión siempre que no cuestione la esencia del sistema.


4. – Proyección de nuestro mensaje. Romper la invisibilidad. Falange vive, no murió un 20 de noviembre ni desaparecieron los falangistas en abril de 1937. Normalizar nuestra presencia en la vida pública. Somos españoles como los demás. Si nos dañan sufrimos, si nos humillan nos rebelamos. Salgamos de nuevo a la calle, vivamos la realidad de España y trabajemos día a día por transformarla en el mundo mejor que queremos para todos, nuestros hijos, nuestros amigos y también, esa es nuestra grandeza, para nuestros enemigos de hoy.


Frente a la hostilidad levantamos la bandera de la generosidad.

Frente al insulto, el perdón.

Frente a la arrogancia y la prepotencia, la rebelión.


Los falangistas somos inequívocamente rebeldes, ansía perpetua de algo mejor. El tiempo de los llamamientos termina, ahora comienza el tiempo de Hernán Cortes, es momento de quemar los cuarteles de invierno. Falange a la intemperie. De nada sirve disponer de Ideología, Programas y Militantes si permanecemos encerrados entre cuatro paredes. A la calle, que ya es hora.

Qué queremos

Nosotros somos una comunidad de hombres y mujeres libres. En el uso de esa libertad hemos adquirido el compromiso de combatir, codo a codo con nuestros iguales, por la justicia, por la patria, por un código de valores humanos que superan lo meramente material pero no lo olvidan ni relegan.


No hay revolución social sin patria, no puede haber revolución nacional sin justicia. Son una y la misma cosa. Sería fácil, incluso rentable económicamente, ceder a la tentación de ser guardias de la porra del sistema. Sabemos que existe un vacío político a la derecha del PP. Somos conscientes de que en algunos partidos de Europa se nos considera el partido filial español, el interlocutor válido para construir una opción simple de nacionalismo fácil y estomacal. Nuestra respuesta es no, rotundamente no, no aceptamos ser la mejor opción de la extrema derecha. No somos ni seremos los centinelas de una Europa mercanchifle contra los desplazados, no seremos los cipayos que formen junto a la policía guardando un orden social injusto, una paz que es la de los cementerios del mercado libre.


El erasmista Luis Vives, a quien ni los más reaccionarios pueden acusar de marxista por razones obvias (siglo XV), lo afirmó tajantemente: “Lo que da Dios a cada uno no se lo da para él solo (…) Nuestra avaricia y nuestra malicia introducen carestía y hambre en la abundancia de la Naturaleza y ponen pobreza en las riquezas de Dios”.


Sí, en cambio, queremos relaciones fraternas con camaradas como los venidos de la vecina Portugal.

Internacional

Falange debe disponer de una alternativa de la política con mayúsculas, de la política internacional.


No seremos, tampoco, fieles esbirros del césar de Washington. Dentro de poco se cumplirán cien años de la destrucción de un proyecto sugestivo español. El primero en recordarlo ha sido el camarada Eduardo Bravo de Barcelona. Sabemos que en 1898, tras una larga agonía coronada, feneció el sentido imperial de la historia que construyó las Españas de ultramar, Españas mestizas, unidas por la misma creencia, las mismas pautas culturales y la misma lengua. Ahí están los versos de Rubén Darío a indios que rezaban en español, ahí las palabras de Carlos V sobre el idioma que usaba para hablar con Dios. Desde entonces, desde hace cien años, una cultura ajena y hostil gobierna el planeta. Son WASP. Ellos blancos, nosotros hispanos (letreros prohibiendo su entrada en locales); anglosajones contra iberoamericanos (su patio trasero, ayuda USA en Malvinas); protestantes (inventores del integrismo) frente a universales.


Con el siglo XX comenzó un concepto puramente material de la historia. Los comerciantes anglosajones se extendieron por el mundo, explotando, engañando, rapiñando las naciones y provocando, a la postre, la división de la Tierra en tres mundos. No es, camaradas, historia antigua ni arqueología. Tenemos a Estados Unidos cuyas leyes se imponen por todo el orbe. Cambian gobiernos a su antojo, asesinan, bombardean y castigan a las naciones por el delito de tener relaciones independientes con otros países (Cuba-Meliá). No quiero que pase el momento de recordar que hoy es el nefasto aniversario de la ocupación de Gibraltar por los ingleses, aprovechando las luchas dinásticas de nuestra guerra de Sucesión.


Patriotismo fecundo, patriotismo crítico. Desde las coordenadas de hoy sólo la fantasía más alucinada nos induce a reclamar un puesto de honor entre las grandes naciones aunque continúa flotando el pabellón británico en Gibraltar. La primera misión internacional de los sindicalistas revolucionarios es recuperar España, conquistar la Patria para poder, después, proyectarla hacia lo hispano en plus ultra atlántico y hacia lo europeo sometiéndonos a Mastrich sino domando Mastrique, como un puñado de pastores de la Mesta demostraron antaño que es posible.

Nacional

Monarquía

Dentro de España, el egoísmo también se extiende. Ningún padre ni madre puede pensar que su hijo, por su esfuerzo y con el apoyo de sus compatriotas, puede acceder, como es derecho natural de cualquier hombre o mujer, a la más alta magistratura de la nación si sus méritos y sus esfuerzo son suficientes. La jefatura del Estado es hoy una cuestión de ADN genético, no de méritos ni de trabajo. Nosotros saludamos cordiales al ciudadano Juan Carlos pero no retrocedemos de las palabras con las cuales un ex-monárquico dio punto final a los reyes en España: la monarquía es una institución gloriosamente fenecida. Ramiro, con la rotundidad clara del principal creador del Nacionalsindicalismo afirmó: Queremos un estado republicano, de exaltación hispánica y de estructura sindicalista. Sin hacerlo hoy caballo principal de batalla, recordamos que no aceptamos la restauración borbónica culminada en 1975, ni por sus orígenes legitimadores ni por su esencia.

Valores ciudadanos

Creemos en la política. Falange está aquí para demostrar que hay otra forma de hacer política. El desprecio por la política y su desdoro sólo beneficia a los que quieren mantenerla como coto cerrado de los partidos electoralistas de turno. No caigamos en la trampa de alejarnos de la plaza pública.


Nosotros creemos en el servicio público, en políticos honestos. No es una quimera, están entre nosotros -son parte de esa magnífica palabra: Nosotros- un puñado de concejales electos que tienen su norte y su guía en el servicio a la comunidad donde habitan. Saludo la ética de todos ellos y aúno a ese puñado de concejales falangistas -que pudieran haber hecho carrera política y mejorado sensiblemente su economía en filas ajenas, ofertas tentadores no les han faltado. Los saludo a todos en la figura de Paco Ortiz, concejal falangista por Ardales (Málaga), hombre íntegro que no vende su dignidad desde la libertad profunda del pensamiento falangista, del amor crítico a España y a cuantos la habitan.


La corrupción no es inherente a las personas sino al sistema que la propicia en tanto el dinero es el único valor, el becerro de oro cantado por el genial Quevedo. Sabemos que existen hombres y mujeres con voluntad de servir, no de llenarse los bolsillos. El PSOE presumía de cien años de honradez, tras su larga estancia en el gobierno podemos añadir, 100 años, quizás, ni un minuto más.


Nosotros denunciamos la falsedad de la democracia parlamentaria capitalista. En España, con apenas un puñado de votos, están gobernando Pujol y Arzallus, antes con el PSOE y ahora con el PP, tanto les da. No son socialistas ni fraguistas. Ellos van a la búsqueda egoísta del terruño, al estúpido ser cabeza de ratón antes que cola de león.
Frente a quienes quieren levantar nuevas fronteras artificiales, afirmamos la universalidad de España.


Frente a quienes están predicando y enseñan desde las escuelas el odio al vecino, la justificación fácil de los problemas propios en un presunto enemigo exterior, alzamos la educación igual y hermanadora para todos. A la postre los separatistas no son mejores, dado que emplean el mismo argumento, que Hassan II, el dictador marroquí.
Tampoco aceptaremos a los separadores, a los bobos del que se vayan, a cuantos descerebrados gritan en los estadios de fútbol -el pan y circo moderno, el opio del pueblo- no son españoles, son hijos de de puta. Confundir Cataluña con Pujol es hacerle el juego a la burguesía catalanista cuya bandera es el tanto por ciento. Identificar el País Vasco con el PNV es aceptar la victoria de ETA, el brazo armado de Arzallus, quien ha sometido al PP arrancándole la concentración de presos homicidas en Vascongadas, quien propicia y rentabiliza el diálogo de gobiernos de izquierdas y de derechas con asesinos, animándoles y premiando su tarea de pistola y bomba.
El aragonés Joaquín Costa anunciaba sobre la monarquía parlamentaria: No es nuestra forma de gobierno un régimen parlamentario viciado por corruptelas y abusos sino al contrario, un régimen oligárquico servido, que no moderado, por instituciones aparentemente parlamentarias. Eso que llamamos desviaciones y corruptelas constituyen el régimen, son la misma regla.


Frente a estas situaciones, es frecuente oir “hace falta un hombre”. Esa es nuestra democracia, una aspiración constante hacia la dictadura mesiánica (Franco y González, Azaña y Aznar) por embrutecimiento de las masas a través de la televisión, masas incapaces de regirse a sí mismas porque las están educando para vivir alejadas de las responsabilidades de gobierno, para dejarlas en manos de tahures, mentirosos, ladrones y, esto es más grave, asesinos leGALes o ileGALes. Es fácil y cómodo renunciar a la libertad a cambio del bienestar irresponsable, dejar que inventen otros, que gobiernen otros. No, nosotros invitamos, empujamos a los españoles a asumir su destino, con responsabilidades incómodas, con derechos irrenunciables e invendibles por plato de lentejas alguno. Participar en el gobierno común no será un derecho, será una obligación. Un pueblo digno en una nación libre con una misión que cumplir, eso queremos los rebeldes falangistas.

Sociedad

No creemos en el pacto social. Nadie nos pregunta a priori si queremos o no estar en la familia donde nacemos, en la sociedad en la que crecemos, en el municipio donde se desarrollará nuestra vida. Los más afortunados pueden elegir su trabajo. Nosotros queremos extender esa fortuna a la mayor parte de los españoles. Bienvenida la tecnología como medio de liberación de la persona de los trabajos más embrutecedores. Pero de la generosidad de todos depende el futuro de los desheredados de nuestra nación. Abominamos, por ello, de la mentira del mercado libre, de la concentración de la propiedad en manos de acciones anónimas, del paro forzoso con que crean masas de personas desesperadas dispuestas a aceptar cualquier condición de trabajo. Es el trabajo lo humano, el capital lo instrumental. ¿Por qué los humanos han de estar esclavizados por las cosas, por ese objeto inerte que es el dinero?


Nosotros creemos y luchamos por la primacía de la sociedad vertebrada frente al Estado-gestor moderno. Creemos en la comunidad, en el modo de hacer las cosas de los pueblos españoles.

Revolución

Hoy la emancipación nacional de España es entendida como un proceso de acumulación y vertebración de fuerzas sociales, sin obviar la presencia en las instituciones aunque es sobradamente conocido que tales instituciones no fueron creadas para permitir el acceso de las fuerzas populares al poder.


El Estado vigente tiene como fin perpetuarse y los elementos de su perpetuación son las formaciones políticas que no lo cuestionan. Como elementos de perpetuación, el Estado que hoy sufrimos utiliza los medios de comunicación, la educación y, en último caso, el aparato de seguridad. El Estado justifica su existencia con el apellido de Bienestar, es decir, por medio de los menguantes medios asistenciales los cuales tienen a crear una situación de consenso general hacia el orden establecido.

Final

Nosotros sabemos que el Grial existe y, por eso lo buscamos sabiendo que lo encontraremos antes o después. En torno a la mesa redonda de la comunidad militante, de la Rábida azul, hay un tiempo para la planificación, otro para el debate, hay un tiempo para la acción. Cabalguemos por todas las tierras de España luchando contra los gigantes del capitalismo que nos quieren camuflar como molinos de esto-es-lo-único-posible. Cabalguemos, desterrados entre el polvo, el sudor y el hierro, para implantar la naturaleza justiciera de nuestra doctrina. Las leyes de la caballería azul llevarán el sol de cara a donde hoy sólo existen las sombras tenebrosas del egoísmo financiero. Desenvainemos, con honor y justicia, la espada de nuestra ideología en defensa del desheredado, frente al arrogante. Debatamos cabalgando en pos de un mundo mejor. Avancemos, en una España sombría traemos la luz de la esperanza (ilusiónate), en un cielo vacío, llevamos a Dios.
Zaragoza ha sido la sede hospitalaria de este encuentro nacional. La tierra donde una mujer enseñó dignidad a los hombres acobardados ante las bayonetas de la ocupación y del deshonor. Agustina mostró el camino de la libertad a los pusilánimes. Manolo Cuéllar da ejemplo de entrega continuada y valiente a los quejumbrosos ecos de los estériles.
Somos herederos del derecho humano del padre Vitoria, de la celosa independencia de Viriato, de la dignidad española de Agustina de Aragón, de la luz de la cultura erasmista de Cortés, del sentido unitario del mundo de Carlos I, del amor sin sensualidad desmayada del pensamiento joseantoniano…Somos falangistas y, como los combatientes de la Falange Sagrada de Tebas no conocemos la palabra rendición ni los revolucionarios caídos en nuestras filas, desde 1931, nos permiten aprenderla.


Falange en marcha.

Una respuesta a Discurso de Gustavo Morales en 1996

  1. Fran dice:

    Acojonante discurso de Gustavo.

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